'La falta de personal estructural se agrava durante el verano con el cierre de plantas debido a la insuficiencia de contrataciones para garantizar su funcionamiento. Esta situación repercute directamente tanto en los profesionales como en la calidad de la asistencia que reciben los pacientes.
Las Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) son, una vez más, uno de los colectivos más perjudicados. Lejos de reforzar las plantillas mediante nuevas contrataciones, la Dirección del centro continúa optando por desplazar a las profesionales de sus unidades habituales, en todos los turnos, para cubrir otras plantas que presentan una mayor presión asistencial. Esta práctica genera un profundo malestar entre las trabajadoras, que se sienten infravaloradas y desatendidas por la Administración.
Lo más preocupante es que esta forma de gestionar los recursos humanos ya no responde únicamente a una circunstancia excepcional propia del verano. Se ha convertido en una práctica habitual del hospital. Desde hace tiempo venimos denunciando ante la Dirección que, ante bajas laborales, incidencias o permisos previamente conocidos, la respuesta sigue siendo retirar profesionales de unas unidades para cubrir otras, en lugar de realizar las contrataciones necesarias.
Como ejemplo, encontramos plantas de Medicina Interna que, con una capacidad y una dotación de personal prevista para atender a 33 pacientes, llegan a albergar hasta 46 pacientes, la mayoría con un alto grado de dependencia. Para afrontar esta sobrecarga, se retiran TCAE de otras unidades que también se encuentran al completo, dejando a todas ellas por debajo de las ratios asistenciales recomendables. Los profesionales hacen un esfuerzo extraordinario para sacar adelante el trabajo, pero resulta inevitable preguntarse dónde queda la calidad asistencial que merecen los pacientes.
A esta situación se suma la falta de mobiliario suficiente para equipar las habitaciones que se habilitan al doblar las plantas, lo que dificulta aún más la atención y las condiciones de trabajo.
Ante la falta de personal, la Dirección está recurriendo nuevamente a ofrecer doblajes de jornada. Sin embargo, la plantilla llega agotada tras un invierno marcado por esta misma forma de organización, basada en la falta de cobertura de las necesidades reales del hospital. Pretender sostener el verano a costa del sobreesfuerzo continuo de los profesionales no es una solución, sino una muestra más de la falta de planificación.
También es especialmente preocupante la escasa presencia de los TIGA (celadores de la empresa adjudicataria). Al tratarse de personal de una empresa privada, sus funciones son más limitadas que las de los celadores de los hospitales públicos y, además, la dotación es claramente insuficiente. Como consecuencia, son las TCAE quienes asumen gran parte de las movilizaciones de pacientes e incluso los traslados entre habitaciones, incrementando de forma considerable su carga física y asistencial.
La situación en el Servicio de Urgencias refleja igualmente la gravedad del problema. Durante este fin de semana únicamente tres TCAE atendieron a 40 pacientes, muchos de ellos ubicados en pasillos y zonas de paso de la Sala A, separados únicamente por biombos en mal estado y en espacios que carecen de tomas de oxígeno, enchufes y de las condiciones mínimas necesarias para prestar una asistencia segura. También se han ocupado consultas destinadas a pacientes ambulatorios con camas para ingreso, una muestra más de la saturación que vive el servicio. Más carga asistencial, el mismo personal y, de forma inevitable, un deterioro de la calidad de la atención.
Los profesionales de Urgencias llevan meses realizando doblajes de jornada sin ningún tipo de reconocimiento, motivados por el incremento de la población de referencia, la elevada presión asistencial y la falta de contrataciones suficientes. Se trata de una situación que ya no puede calificarse de puntual, sino estructural, y que CSIF ha denunciado en numerosas ocasiones ante la propia Dirección del Hospital sin que, hasta la fecha, se hayan adoptado medidas eficaces para revertirla.
CSIF exige a la Consejería de Sanidad y a la Dirección del Hospital Universitario Infanta Sofía que adopten de manera urgente las medidas necesarias para reforzar las plantillas, cubrir todas las incidencias mediante contrataciones y garantizar unas condiciones de trabajo dignas para los profesionales, así como una atención sanitaria segura y de calidad para los ciudadanos.
Porque, si hay algo que mantiene el prestigio del Hospital Universitario Infanta Sofía, es el compromiso de sus profesionales. Enfermeras y TCAE continúan dando lo mejor de sí mismas, turno tras turno, afrontando una carga de trabajo cada vez mayor, cubriendo incidencias constantes y ofreciendo, pese al desgaste físico y emocional, una atención cercana, humana y de calidad. Son ellos quienes sostienen el hospital cada día, a pesar de unas condiciones que resultan cada vez más difíciles de soportar.'
Fuente: Nota de prensa de CSIF Unión Autonómica de Madrid de 07/07/2026 recibida en APISCAM
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