En la Agenda de señalamientos TS del 11 al 14 de mayo de 2026 no hay señalados procedimientos de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, en el marco de una gran expectación por la sentencia que debe dictar el Tribunal Supremo al recurso de casación n° 5544/2023 de la Sala de lo Social, el procedimiento judicial en el que esa Sala planteó la cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la UE que dio lugar a la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE en el asunto Obadal,
En todo caso, es de prever, que la Sala de lo Social se reúna en pleno para debatir el sentido de la sentencia que podría modificar su doctrina con respecto al abuso de temporalidad del empleado público laboral. De hecho, tenía señalada para deliberación por el Pleno un caso el pasado 5 de mayo , el del recurso nº 3543/2023.
22 comentarios:
En todo caso es de prever que se reúna cuando les venga bien...Están muy ocupados. Seguramente antes de que finalice mayo.
están esperando las instrucciones de sus amos ...
Como lo sabes...ya ves
A ver si Pedro se les adelanta!!!!Pedrooooooooooooo!!!!!!!!
Acojonante: https://dai.ly/xa86bui
Solamente España incumple la normativa europea? Cuando iniciaron el abuso de la temporalidad podrian haber evaluado los efectos. Ahora el lío es monumental.
Ya lo hicieron, los efectos son: impunidad para la Administración y nuestra absoluta indefensión.
El abuso podrá reducirse, pero la indefensión persiste, 27 años ya.
El último fallo del tribunal europeo multiplicará las indemnizaciones a trabajadores de la Junta Extremadura.
Las primeras nueve sentencias dictadas desde el pasado 14 de abril, tras el 'asunto Obadal', condenan a la administración autonómica al pago de más de 320.000 euros
El daño moral
Francisco Trujillo Pons, profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universitat Jaume I y of counsel de Laborea Abogados, dice que “cuando la Administración puede optar racionalmente por incumplir porque el coste indemnizatorio es inferior al coste de ajustar su conducta a derecho, el sistema normativo está fallando en su función preventiva. No es una cuestión de técnica menor, es un problema de diseño institucional”.
La consecuencia es que el abuso deja de ser excepcional para convertirse en una práctica estructuralmente tolerada. El concepto de daño moral en los casos de abuso de interinidad gana una relevancia central tras la sentencia Obadal, porque el TJUE ya no lo trata como un daño accesorio, sino como un componente que debe tomarse en cuenta al fijar la reparación. Javier Arauz lo describe con términos muy expresivos: “Sufrimiento psíquico o espiritual, impotencia, zozobra, ansiedad o angustia”, además de “sensación anímica de inquietud, pesadumbre, temor o presagio e incertidumbre”.
En la práctica, ese daño no se agota en la mera expectativa frustrada de estabilidad. También incluye la erosión vital que producen años de precariedad encubierta, la imposibilidad de planificar a medio plazo y la sensación de estar prestando servicio en una estructura que se beneficia de la continuidad del trabajo sin reconocerla jurídicamente.
El debate sobre el daño moral no es retórico: sirve para medir un perjuicio que las indemnizaciones tasadas no satisfacen y que, según Luxemburgo, debe valorarse junto con el número y la duración acumulada de los contratos, la pérdida de ingresos, carrera profesional, minoración de las pensiones y otras ventajas económicas frustradas. Y es que detrás del problema administrativo hay uno humano, como indica Fe Quiñones: “El abuso de la interinidad supone una pérdida de estabilidad en el empleo que afecta física y psíquicamente a quien la sufre”.
Esto es lo que me ha llegado por un grupo de interinos:
Importante aclarar que el día 8 el Tribunal Supremo no va a dictar sentencia ni anunciar automáticamente una decisión definitiva sobre la temporalidad. Lo previsto es una reunión interna de la Sala —posiblemente en Pleno— para deliberar sobre la respuesta del TJUE y empezar a fijar el criterio que aplicará el Supremo en España.
En este tipo de procedimientos, primero se debate el alcance de la sentencia europea, se estudia cómo encajarla en el ordenamiento español y, en su caso, se prepara la futura ponencia y la línea jurisprudencial. Después vendrá la redacción y votación de la sentencia correspondiente.
Por tanto, el día 8 no significa que ya vaya a conocerse el resultado final, sino que comienza o culmina la fase interna de deliberación del Supremo. Los plazos exactos no se conocen, aunque jurídicamente podría tardarse semanas o incluso alrededor de un mes en conocerse una sentencia o doctrina consolidada.
¡Qué agonía! Lo peor es que no se ven reacciones políticas. Parece como si Junts, Podemos y Sumar hubieran aflojado su presión y como si para el PSOE no existiéramos. Estoy seguro que esto se arreglaría si Sumar amenazara con romper el Gobierno...
13:32 Sustituir el término "encajarla" por "esquivarla", siempre.
Solo hay q ver Diego Porras II. Volver a finales del 18 y 19. Buscar posts en este Blog.
Arastey ( hoy en el TJUE y contraria al INF ) y los otros 12 , tardaron 3 meses y medio desde la sentencia del TJUE.
Esto se va mínimo a finales de Mayo. Máximo finales de Julio.
Los políticos mientras individualmente no les apriete la piedra en el zapato....., pero los jueces ya saben que hay que sancionar el abuso y también saben lo que no se puede hacer para sancionarlo...
Todo eso esta muy bien, pero a unos y otros no les vale con que les apriete el zapato les debe dejar roce, marca, dolor, quizá sangre. Y yo me pegunto sabemos que clase de politicos politicas tenemos y jueces y juezas. Son gente de bien o sea de fiar... si es así por Dios hagan su trabajo y que podamos descansar todos. Luego vendrá el tema de pagar las facturas entre todos... todo lo demás es corrupción.
Además relacionado con lo anterior: El fiscal Anticorrupción lo ha hecho valer en su informe final de ayer al explicar por qué reclama penas tan altas para Ábalos y Koldo García (24 y 19 años y medio de cárcel, respectivamente). “La corrupción política está carcomiendo nuestro sistema democrático y solo una reacción contundente contra ella puede frenarlo”, ha afirmado Alejandro Luzón...
En su intervención, también destacó el papel de los funcionarios íntegros frente a la corrupción de la clase política. Relacionadlo con la temporalidad excesiva durante 27 años y voila... junto a la complicidad de los Tribunales.
Funcionarios íntegros como ellos, quiere decir, que no hacen ni el huevo cuando se abusa sin límite en el número ni en la gravedad de los precarios y gilipollas interinos durante 27 años, para que los corruptos puedan expandirse y tener cada vez más adeptos, y así favorecer que cualquier mindundi corrupto pueda echarlos a la calle de manera ilegal y sorpresiva.
Luzón y sus colegas fiscales jueces o magistrados han fomentado con su inacción y silencio que esta basura de país pueda presumir de ser el mayor estado de desecho en el lejano, corrupto y salvaje oeste de Europa.
El daño es irreparable, HDLGP!
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra...
y no conocen el miedo ni aun con la plaza a la venta. Donde hay sentencia Obadal, exigen justicia plena.
Son buenas gentes que sirven, trabajan, pasan y esperan, y tras décadas de abuso, quieren su sitio en la tierra.
Abuso Atómico Tú y yo, interinos, por encima del Derecho, con el cese en la boca y el miedo en el pecho, esperando un milagro que baje de Luxemburgo mientras aquí el Supremo nos regala un exaburgo. Es el TJUE quien lanza su destello, dice que el fraude nos aprieta el cuello, que no basta con palmaditas ni con procesos lentos, que hace falta fijeza o sanción de mil tormentos. Pero España es un átomo de núcleo resistente, donde el Gobierno mira para otro lado, ausente, y el Alto Tribunal, con su toga y su celo, nos niega la fijeza y nos tira por el suelo. La sanción disuasoria es un verso perdido, un neutrón que golpea un sistema vencido. «No hay fijeza automática», repiten los jueces, aunque Europa lo pida un millón de veces. Es un amor atómico, de energía inestable, entre una ley injusta y un pacto inconfesable. Tú y yo, encadenados a la interinidad, buscando en la sentencia nuestra propia libertad. Y mientras el átomo del Estado estalla, seguimos nosotros ganando la batalla, con la justicia europea como único estandarte en este drama burocrático que es todo un arte.
El Otoño del InterinoMuchos años después, frente al pelotón de la jubilación forzosa, el interino habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el Boletín Oficial del Estado. Eran tiempos en que la administración era un mundo tan reciente que muchas plazas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.Pero no era el hielo lo que ardía en sus manos, sino un amor atómico de contratos encadenados, un bucle de soledad donde el Tribunal Supremo, como un patriarca decrépito en un palacio de espejos, decretaba que el tiempo no pasaba, sino que daba vueltas en redondo. El Supremo escribía sentencias con una pluma de oro que no tenía tinta, negando la fijeza con la misma parsimonia con la que se deshoja una margarita de ceniza.Desde la lejana Luxemburgo llegaban los galeones del TJUE, cargados de pergaminos que hablaban de una sanción disuasoria, un castigo bíblico para aquellos que habían convertido el fraude en una religión de oficina. Pero en Madrid, el Gobierno —ese coronel que no tiene quien le escriba— se encerraba en su cuarto a fabricar pescaditos de oro legales que no servían para alimentar el hambre de estabilidad de nadie.Era una estirpe condenada a la interinidad, marcada por la cruz de ceniza de la provisionalidad en la frente. Un amor atómico que no era energía, sino una peste del insomnio jurídico donde nadie recordaba ya cuándo empezó el abuso, ni cuándo se olvidó la justicia.Y cuando el último interino fuera borrado de la nómina por el viento de una sentencia definitiva, se comprendería que las razas condenadas a cien años de indefinido no fijo no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra, porque el Supremo, en su infinita y cruel clarividencia, ya había decidido que la fijeza era un invento de los gitanos de Europa.
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