lunes, 24 de febrero de 2014

[Diario Médico] 'Telemedicina Empezar por el principio, clave del éxito en Huesca. Hace una década el Sector Sanitario de Barbastro, en Huesca, se convirtió en el lugar perfecto para poner en marcha proyectos de telemedicina'

'El Sector Sanitario de Barbastro, en Huesca, se convirtió hace una década en el lugar perfecto para poner en marcha proyectos de telemedicina, y por una razón muy sencilla: empezaron por el principio. "Se nos ocurrió que el proceso tradicional de crear un piloto y desarrollar la tecnología ad hoc había que invertirlo", explia Juan Coll, responsable de Nuevas Tecnologías e Innovación Médica del área oscense.

Por ello, ya en 2003 se empezaron a sentar las bases de lo que serían servicios básicos de teleconsulta y teleconsejo, "poniendo primero en marcha los equipos, desarrollos y bases necesarias para hacer telemedicina para después poner encima los proyectos que quisiésemos". Así, Barbastro cuenta hoy con servicios de teleictus, teledermatología, telecardiología y prácticamente todos los teles que se pueden imaginar.


Hecho esto, el siguiente paso era natural: pasar de la telemedicina al telecuidado, a "validar soluciones de monitorización remota de crónicos". Y aquí tocó empezar por lo más difícil: ancianos frágiles con comorbilidad, mayores de 80 años y con una brecha digital inmensa. "El proyecto terminó, sorprendentemente, con una altísima satisfacción de los usuarios, pero no conseguimos demostrar que era más barato que la atención tradicional".

Ahí llegó el proyecto Pites (plataforma de innovación de en nuevos servicios de eSalud en España), puesto en marcha por el Instituto de Salud Carlos III y que en Barbastro sirvió para desarrollar un ensayo en acuerdo con Cruz Roja donde abordar la atención al crónico frágil desde un punto de vista más sociosanitario. "Se abarataron costes al contar con personal voluntario de la ONG y al llevar a los domicilios kits de telemedicina polivalentes, en lugar de específicos como en otros proyectos, que se adaptaban a todos los pacientes con una inversión menor".

El piloto duró un año, hasta febrero de 2013, y da una idea de sus bondades, "que todos los pacientes que estaban incluidos siguen". Además, los resultados evaluados resultan bastante favorables: "En cuanto al impacto clínico, hemos visto que la frecuentación es la misma, pero es diferente, ya que se traslada de especializada o urgencias a primaria, al realizarse un diagnóstico precoz, lo que redunda en un ahorro de costes y en una asistencia menos agresiva para el paciente". También la percepción de calidad de vida de los pacientes es muy superior y "los profesionales de los centros de salud están encantados".

No obstante, en cuanto a los resultados económicos se ha detectado un matiz fundamental: "Si se realiza un despliegue del piloto sobre pacientes activados, el ahorro de costes será del 35 por ciento. Sin embargo, si el paciente no es participativo tendríamos unas pérdidas del 16 por ciento. Por eso es importante formar a los usuarios y también a los profesionales, que deben cambiar su forma de trabajar".

Ahora Barbastro está empezando con el piloto del proyecto europeo Smartcare, "que busca un modelo integral de cuidados sociosanitarios que sea sostenible".'

Fuente: Diario Médico  17/02/2014

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